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Los tipos de aceite de oliva virgen generan,
en ocasiones, dificultades para distinguirlos. Las fronteras
son claras, pero la escasez de información y la publicidad
engañosa han llevado a muchos consumidores a la compra
de un producto que no conocen adecuadamente. Con el fin de
solventar este problema, exponemos a continuación la
diferencia entre las tres categorías de aceite virgen:
extra, virgen y corriente o lampante.
Los aceites de oliva vírgenes son
aquellos que se han obtenido exclusivamente por procedimientos
mecánicos, sin la intervención de ningún
proceso químico. Su clasificación atiende a
parámetros físico-químicos, que miden
el grado de acidez, y sensoriales, que puntúan las
cualidades organolépticas, establecidos por el Consejo
Oleícola Internacional.
- ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA Y VIRGEN
La calidad del aceite empieza a determinarse
en el campo. El estado de la aceituna y el sistema de
elaboración de la almazara condicionarán
la calidad del producto. Para obtener un aceite virgen
extra, es imprescindible disponer de una aceituna en perfectas
condiciones, además de molturar el fruto el mismo
día de la recolección, elaborar el aceite
a baja temperatura y trasladarlo a depósitos de
almacenamiento adecuados. El resultado será un
zumo de aceitunas sin defecto alguno, con un aroma y sabor
genuinos y las cualidades sensoriales de aceituna fresca.
El grado de acidez, que está relacionado
con el proceso de elaboración, no será mayor
de 1º. Éste no responde a criterios de sabor,
sino que es un parámetro químico que determina
la cantidad de ácidos grasos libres. En el momento
en el que se produce una pérdida de calidad, bien
en la aceituna o en el proceso de elaboración,
el aceite de oliva extraído es virgen. Su grado
de acidez no superará los 2º.
- ACEITE DE OLIVA VIRGEN LAMPANTE
El aceite de oliva virgen corriente o
lampante resulta de utilizar aceitunas dañadas
y un proceso de elaboración que presenta anomalías.
Debido a sus deficientes cualidades, no es apto para el
consumo y debe ser refinado previamente mediante procesos
físicos o químicos. En este proceso, se
eliminan todos los componentes no deseados, dejando un
aceite casi desprovisto de sabor, olor y color. Finalmente,
a este jugo, se le añade una cantidad de aceite
de oliva virgen para obtener lo que se denomina aceite
de oliva.
Este producto ha sido objeto de numerosas
campañas publicitarias que han llevado a error
al consumidor en determinados aspectos. Siempre se ha
tendido a creer que el aceite de oliva de 0,4º es
mejor que el de 1º debido a que es más suave
al paladar. Esta concepción es un tanto equívoca,
pues la razón de que el de 0,4º sea más
suave es que contiene menos cantidad de aceite de oliva
virgen que el de 1º.
- ACEITE DE ORUJO DE OLIVA
El orujo es el residuo de la aceituna
molida y prensada al que hay que aplicar una serie de
disolventes químicos para extraer el aceite que
contiene. El resultante no es apto para el consumo, por
lo que debe ser refinado y mezclado con aceites de oliva
vírgenes.
A pesar de provenir de la aceituna y
de contener aceite de oliva, no se puede considerar como
tal puesto que es un producto muy poco natural.
En Rioja Natural, nuestro consejo
es claro: el aceite
de Oliva Virgen Extra es el más apto y con
mayores propiedades.
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